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Fanfic: Equestria: La caida de la gloria. Capítulo I

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Fanfic: Equestria: La caida de la gloria. Capítulo I

Mensaje por Thundersade el Dom Feb 09, 2014 6:37 am

Prologo

Provenían de Tartarus, y se constituían por colosales formaciones de rocas con aspecto humanoide, con dos cuernos a cada lado de las sienes, ojos color rojizo brillantes, tan brillantes como las mismas brasas de la madera de los arboles que alguna vez existieron en las cercanías de ese lugar. Su atemorizante aspecto sacaba de quicio a cualquier soldado que se les interpusiera. Su tamaño era inimaginable. Sus pasos se podían oír a cientos de metros de su ubicación, retumbaban y estallaban dentro de la tierra. Desprendían cierto humo, muy peculiar, como si en verdad estuviesen ardiendo por dentro, de ira y venganza incontrolable por haber sido víctimas de aquel encierro eterno.

Tomando todo lo que se les interpusiera en su camino y haciendo trisas a todo sin piedad. No sentían remordimiento alguno. Continuaban inmutables ante el campo árido, revocando de vida arbitrariamente a aliados y enemigos. Su velocidad siendo mermada por barricadas y el campo de lucha en el que se encontraban valientes y temerarios soldados dando todo por salvaguardar al reino en contra de esa amenaza potencial no disminuía para nada. Eran lentos por su inmenso tamaño, pero lo compensaba por mucho los grandes pasos que daban.

La primera línea había caído, literalmente fueron barridos por las fuerzas contrincantes, y la integridad de la segunda se vio brechada en el momento en que aquellas criaturas carcomidas atacaron. Con la misma forma física que nosotros. Y no, no eran simuladores, era algo mucho peor. Los conocíamos por sombras y eran parte de nosotros, que fueron corrompidos por algún tipo de magia y reanimados a tal punto en el que la putrefacción de su cuerpo se podía notar sin ningún problema. Sus cuerpos insepultos fueron un ejecito que pasó a formar parte de ellos, con esas miradas huecas desafiantes y dentro de ellas ese brillo amarillento y rojizo. Cargando una especie de armadura oxidada y acompañados por timberwolfs lograron devastar a la primera línea. La mayoría de sus soldados eran hechos trizas. Los pocos afortunados que se retiraron de ese vasto campo de concentración en la batalla nos informaban de la situación mientras se reincorporaban a nuestras líneas.



Capítulo I

El despertar

El hollín y las ascuas diminutas caian alrededor de nosotros. Seremos los próximos y no puedo evitar pensar que será catastrófico si algo sale mal. Al parecer tenemos escasos chances de poder frenar el avance de este nuevo ejército. No hemos recibido ninguna notificación de Canterlot.  Estoy atemorizado y al mismo tiempo impasible. Eso fue lo que aprendimos en la academia, pero en realidad nunca pensé en poder aplicarlo en ninguna situación. Quién lo pensaría. El olor a azufre se hacía cada vez más perceptible para cualquiera. Esas cosas, se aproximan con rapidez. Las cenizas volaban y se adherían a la atmosfera hasta poder respirar ese polvo vil que marcaba la crueldad jamás antes vista por nuestra raza. Las primeras líneas de defensa claudicaron en frente al gran numero de sombras que se batieron con ellos en lucha. Los agonizantes segundos pasaban tan rápido al igual que los últimos suspiros de nuestros compañeros. No lo podía creer nadie. Las noticias de vuelta de Canterlot no llegaban aún. Algo estaba mal. Parte de la Guardia real nos acompañaba en la retaguardia como último recurso.

Los Guardias Reales han actuado como único ejército permanente de Equestria para la mayor parte de la historia del reino. Los guardias son reclutados de las casas de linaje real y entran en servicio como soldados de élite después de la selección y el entrenamiento riguroso. Por ello es que nosotros estamos aquí, tratando siquiera de atacar a este enemigo desconocido. Aunque no tengamos el mimo entrenamiento ni la capacidad tanto física como mental, podemos luchar aún así. Lo haremos con tal de defender nuestro reino, y la armonía que en el habita.

De repente, tomándonos por sorpresa el general al mando de nosotros vocifero al aire las órdenes.

—¡Están aquí presentes para honrar a su reino! Tenemos que defender con escudo y espada a todos aquellos inocentes y detener a los hostiles para poder marcar la paz y tranquilidad y restaurar la armonía. Quien huya de esta batalla podrá ver más, pero quien sucumba combatiendo dignificara su alma por defender al exculpado —aclamo blandiendo su lanza por los aires.

Entre la multitud de soldados que se encontraban en una posición firme sosteniendo sus rifles mientras éstas apuntaban al cielo, me encontraba yo, sin apreciar tanta distinción dentro de todos, con la misma armadura plateada, un casco bastante amedrentado que posiblemente haya sido de algún otro soldado anterior mí y una carabina. Es algo nuevo dentro de la armería del ejército. Más sofisticado que los shootsticks. Un solo tiro y más fiable que los rifles de Griffon. Se necesita girar el repetidor-disparador utilizando un mecanismo de palanca para expulsar un cartucho gastado y cargar otro. Son algo pesados y han sido diseñados especialmente para nosotros. Solo las fuerzas terrestres son los que portan este tipo de armamento. En conjunto con el uniforme marrón reglamentario, mochilas para las municiones y un casco, el relieve de nuestra división se componía mayoritariamente por esa imagen.

El general al mando era Golden Spear, un alto mando real pegaso que comanda la tercera línea de defensa improvisada para proteger el suroeste del bosque Everfree.

El panorama se pintaba con un ocaso manchado por la impureza de esa lúgubre escena, las nubes retocaban el paisaje compuesto por grandes colinas con pequeños pueblos, los bosques inmensurables y ríos y lagos que se veían a lo lejos. Cualquiera de nosotros aquí presentes soñaban con encontrarse ahí, ahora. Bueno, quizá estoy generalizando un poco, pero claro que no dejarían pasar la oportunidad si se les presentara. De nuevo, sacándome de aquella idea vaga y surrealista de aquel momento, el general alzo la voy y nos ordeno.  —¡Firmes! —mascullo el general—. Estén todos preparados. Se acerca la primera oleada.

El desconcierto de la multitud prácticamente se podía oler en el aire. Eso y la descomposición de los cuerpos reanimados de las sombras, combinado con el pudor de la batalla y el azufre de aquellos titanes colosales, lo cual hacia de esto un nefasto contraste de la situación. La concentración de esos elementos dentro de mis fosas nasales me asquea llegando a creer que desechare lo poco que tengo dentro del estomago. Cada uno de mis compañeros, con los cuales cuento en este momento son completamente desconocidos para mí. Mis verdaderos amigos se retiraron a la cuarta y quinta línea junto a algunos guardias para fortificar la entrada al Bosque. Me mandaron hacia acá porque la falta de unidades era más que nada, evidente.

Conformamos trece filas compuestos por nueve ponis de artillería y una columna por delante de guardias reales. La mayoría de los soldados en esta "fuerza" son pegasos, ya que estos pueden movilizarse más rápido y llevar otros ponis, en todo caso, sólo una pequeña parte integra cada línea defensiva. Éstos tienen por equipamiento la tradicional armadura y casco dorados, junto con un shootstick cada uno.

Dentro de la primera fila me encontraba yo, un poni terrestre cualquiera al que obligaron a enlistarse e incorporaron para la protección de la zona suroeste a la hora de saber la situación. Han llevado a lugares seguros a cualquier poni en las cercanías y se ha emitido una señal de emergencia por toda Equestria. Canterlot, protegido por el Capitán de la guardia real, Shining Armor, moviliza a sus hombres hacia el noroeste para reconocer el entorno. Eso fue en lo que ha concluido el informe de reconocimiento. No hay noticias nuevas acerca de las órdenes a tomar. Ensimismado en pensar cómo se encontrara mi familia, un pequeño pegaso, por un pelo más alto que yo se acerco a mi lateral derecha y me saco de mi reflexión.

—¡Eh!, ¿qué tal compañero? La cosa está algo descontrolada, ¿no es así? —recito con efusividad aquel pegaso de color siena pálido, con ojos azules y una melena rubia. Su voz sonaba algo grave y a la vez aguda, simulando a la de cualquiera durante la pubertad. Tal vez quedo con esa voz puesto que pienso que tendrá unos diecinueve o veinte años, no lo sé.

—¿Qué hace un pegaso como tú aquí? ¿Acaso no deberías estar protegiendo la entrada del bosque Everfree como los demás? Eso bien, si es que logran pasarnos por supuesto —reclame con exasperación, porque si al caso, a los terrestres desde hace mucho nos trataban como carne de cañón, eso se refleja con bastante facilidad en estos precisos momentos, mandándonos al frente de nuestra propia tumba enfrentándonos a enemigos totalmente desconocidos y superiores en fuerza y numero.

—No, me mal interpretas. Yo quiero ayudar a aquellos que están dando más que su alma para defender a nuestro reino y la paz que en él habita, no quiero ser de aquellos que se esconden con cobardía detrás de los demás.

—¿Sabes a caso en lo que te estás metiendo? Muchos de aquí no tuvimos elección, más tú sì la tienes. ¿No es algo ingenuo de tu parte pensar de esa manera?

—Quizá sí, pero eso no cambia el hecho de que pueda ayudarlos si así se amerita. Además, preferiría caer de pie que desfallecer de rodillas —replico aquel elocuente pegaso, con una pequeña sonrisita burlona.

—Vale, no cuestionare eso —y no lo iba a hacer porque en realidad sí necesitábamos toda la ayuda posible ahora. Aunque fuese ilusoria la idea de detenerlos en seco aquí, no dejaba escapar la esperanza y me aferraba al pensamiento como único afán de lucha—. No parecen buenos momentos para el valle. Más no por eso nos rendiremos tan fácil, y derrotaremos a cualquier enemigo que osé manchar la armonía de nuestro reino.

—Sí, amigo mío, me asombra tu valentía —dijo él con aplomo. Y tras una breve pausa, añadió—: Admiro de veras tu sangre fría.

Como muestra de respeto, le tendi el casco a mi nuevo compañero, el unico con en que puedo compartir algunas palabras antes de pasar a la accion.

—Soy Airborne Barrage, de Clousdale —exclamo, tomando mi casco y moviendo su pata en un ademán de saludo.

—Thunderclapper, de Hoofington.

Desde ese momento el ajetreo de voces empezó a dejarse oír. Pareciera como si algún tipo de invocación empezara a repercutir en los presentes, develando su miedo por los momentos que se Vivian. El viento arremetía con inclemencia hacia nuestros rostros. El aroma fétido desagradable y difícil de soportar que provoca la ventisca daba un mal presagio. De pronto, todos quedaron atónitos ante la escena que teníamos por delante. Tres sementales desarmados cabalgaban con pavor hacia nosotros, con los uniformes desgarrados y las melenas manchadas por un líquido que se asemeja al alquitrán. Uno de ellos, el del costado izquierdo al poni que se encontraba en medio estaba lastimado y éste lo ayudaba a cabalgar. El otro, con lágrimas en los ojos dejaba atrás a sus acompañantes y nos gritaba con desesperación. Nadie lograba escucharlo, hasta que estaban más cerca. Ahí fue donde comenzó el autentico infierno.

—¡Salgan de aquí! ¡AHORA! ¡Retírense en estos momentos! ¡Ellos se aproxi...! —logro chillar antes de que una gran masa de rocas callera sobre ellos formando un gran estruendo y una gran capa de humo con pequeños pedazos de piedra que llovieron enfrente de todos nosotros.

La funesta imagen dejo perplejos a todos. Nadie articulaba palabra alguna y la expresión sombría que se notaba en la cara del General acabo con la poca sensatez que tenían todos después de ese horrendo momento. Mientras la columna de polvo se dispersaba se pudo dilucidar las primeras siluetas de nuestros enemigos. Eran ellos, las sombras, acompañados por Timberwolfs que salían a relucir por  el brillo verdoso amarillento de su mirada. Y de entre el humo, salían más y más, aproximándose a nosotros con desafío en su portentosa postura de combate. Rugiendo y con alaridos guturales, chillidos ahogados y gemidos desgarradores, marcaban la hora de la batalla en su alrededor, saliendo disparados con furia hacia los claros del campo, volviéndose más ariscos con sus reparos. Pero lo peor de todo, lo que nos dejo completamente pasmados era que, ahí se encontraban nuestros amigos. Ponis con los que alguna vez habíamos convivido, jugado, trotado, y compartido buenos momentos. Ahora eran parte de ellos. Y sin duda alguna, habían sufrido de manera tomentosa. De esa misma parte, cinco figuras colosales surgieron e implacables continuaban su camino apuntando al norte, pero para ello necesitaban pasar por encima de nosotros.

Una vez recuperado, el General Golden Spear mando a carga los fusiles y apuntar. En una posición ofensiva, las primeras líneas prepararon sus carabinas mientras se agachaban para que las posteriores pudieran disparar. Los pegasos sobrevolaron las líneas de en medio y las laterales y concentraron la mira hacia ese tumulto. Se acercaban demasiado rápido. Cargaron rifles y la primera fila se aposto pecho tierra listos para abrir fuego. Era el momento de combatir.

​—¡Defiendan a su reino! ¡En el nombre de Celestia, y por Equestria! ¡Hoy será un día de gloria para muchos y para otros tantos de victoria, más no deben de ceder en esta lucha para detener la maldad y evitar que corrompa la armonía y la paz de nuestro pueblo! —bramo Golden Spear—, ¡Por Celestia!

—¡Por Celestia! —rugieron al unisonó todos los soldados de aquella tropa.

Al tiempo que las sombras se acercaban más y más hacia la primera fila, no se daba ninguna orden para abrir fuego. ¿Qué estaba esperando el General? Todos esperaban una simple señal, por más mínima que fuera. Apresuraban el paso, unos chocando contra otros, en una formación desorganizada y bastante bruta. Rugían los cascos en el campo levantando pequeños guijarros y desperdigándolos por el lugar mientras algunos sacaban chispas de los choques brutales que se daban entre sí. Están tan cerca que se les puede ver con claridad la cicatrices, supuraciones y heridas fétidas que tenían por su bestialidad.

—¿General? —Pegunto un pegaso de la Guardia real.

Éste no dijo nada, e inmutable observaba con paciencia la aproximación del enemigo.

—¡¿General, están aproximándose, no podremos…?! —No dejo que terminara la oración cuando de repente Golden Spread lanzo el mandato.

—Primera ronda, ¡fuego!
Dispare al instante y mi descarga choco con la cabeza de una sombra dejándola tirada en posición fetal e impidiendo el paso rápido de los que se encontraban a su espalda.

—¡Vaya tiro! —exclame con cierta jovialidad, y pronto me dispuse a sacar el cartucho para insertar otro. La detonación de los proyectiles de la primera fila impacto directo contra las victimas de en frente de la estampida, cayendo en seco al suelo y obstaculizando el paso para las restantes, pero al parece no les importo lo más mínimo a los otros y con torpes pasos, brincos y tropiezos continuaron hacia nosotros.

Pecho tierra, sacaba el siguiente cartucho cuando de la nada se escucho la segunda orden y por ende, la segunda fila detono sus armas. Luego la tercera, la cuarta y la quinta, casi al mismo tiempo.

Los cuerpos se regaban por doquier manchando la superficie con ese líquido untuoso oscuro, de olor fuerte, que asqueaba a todos. Aún así seguían avanzando y no había mucha distancia que nos separara de sus feroces fauces. Al parecer atacaban por instinto, o al menos eso pienso yo, puesto que no hay algún tipo de régimen que les diga qué hacer ni nada por el estilo. Sólo mordían y aplacaban a quien se le interpusiera.

En todo el caos desatado por los disparos, apenas se escuchaban las voces de algunos ponis repitiendo incesantemente que esas bestias se acercaban. De repente, la orden resulto ser de nuevo para la primera línea, y siguiéndola tire de nuevo. Ese fue el momento exacto donde pude darme cuenta de lo que sucedía. Los teníamos a sólo siete metros de nuestra posición.

—¡Reagrúpense en la retaguardia! ¡Retírense lo más que puedan de ellos y reagrúpense! —aclamo un Guardia cuando de la nada un pegaso lo tomo del cuello y le incrusto los dientes en el mismo. El pobre cayó al suelo y grito desgarrándose algunas cuerdas vocales.

—¡Vamos, para atrás!

Salte del terreno empedrado y comencé a trotar viendo a la nueva odisea que se desataba en el cielo. Pegasos de la Guardia real y artilleros contra pegasos sombra. No distinguía a nadie en la zona aérea delante de mí, excepto a Airborne Barrage, que cargaba su arma mientras golpeaba a una sombra con la culata del rifle. Le hice una señal para indicarle que se retirara de la retaguardia pero no me vio. Me acerque un poco más para gritarle y entonces recibí un fuerte golpe por la parte trasera de mi casco, a la altura de la oreja izquierda tirándome al piso. Me voltee desesperadamente y lo vi a los ojos. Soltaba baba chorreante de su mandíbula pulverizada por los golpes, y rápidamente abrió la boca mostrando una parte de su demacrado cadáver por dentro. Mi carabina se encontraba a un lado de mí, y en un intento exasperado por tomarla, la alimaña que me mantenía preso me soltó una mordida. Sus fauces chocaron contra el casco en mi cabeza y arremetí contra él de una coceadura. Éste se alejo, pero con más ira que nunca volvió a asestar otro intento por arrebatarme un pedazo de mí. Alejándolo con las patas delanteras, sentía que mi fuerza disminuía, o mejor bien, que él incrementaba su esfuerzo para acercarse. Cerrando los ojos y oliendo su aliento putrefacto entre gemidos ceso de pelear contra mí y también sus quejidos.

Un poco de sustancia pegajosa cayó en mi mejilla y se deslizo por el cuello. Abrí los ojos y ahí se encontraba, mirándome, pero sin ese brillo infernal dentro de sus ojos. Ahora estaban huecos y vacios. Sin nada que le diera una pizca de vida a ese cuerpo muerto. Se desplomo a un costado mientras recapacitaba sobre lo que paso. Un agujero se colaba por una de sus sienes a la altura del cerebro. Sí, lo entendí al instante al ver el cañón del arma de Airborne Barrage exhalando un humillo grisáceo y diciéndome que me apresurara. Me reincorpore, retome mi fusil y emprendí el galope hacia las fuerzas traseras entretanto la Guardia real cubría nuestras espaldas.
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Re: Fanfic: Equestria: La caida de la gloria. Capítulo I

Mensaje por zafiro elusivo el Dom Feb 09, 2014 7:30 am

esta bastante interesante, siempre disfruto leyendo este tipo de historias acerca del horror provocado por el odio y la maldad, ademas me gusto mucho el vocabulario que ocupaste para crearla ya que se notaban palabras bastante elegantes que me daba una sensación placentera al leer.

pd: puede que me equivoque pero a mi me suena como una invasión muy parecida a la de los zombies pero con otras criaturas protagonizando.
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Re: Fanfic: Equestria: La caida de la gloria. Capítulo I

Mensaje por cushiro el Dom Feb 09, 2014 8:15 am

Bueno, ta chevere el fic men, ahora le vamos con equestria en guerra

_____________________________________________
Hola querido invitado,no se si podras leer esto, pero bueno. Me presento, mi nombre es cushiro, y soy un "restante" (yo mismo me puse ese nombre, no molestes clest (??) de este foro, un gran gusto conocerte, y si te registras, mayor lo seria (?)
En fin, si decudes quedarte o pasearte por aqui, estas invitado a leer todos los temas que rondan pir aqui, y disfrutar los grandes momentos de este foro, bronies-fanpage (actualmente por la URL HDbronies)
Saludos
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Re: Fanfic: Equestria: La caida de la gloria. Capítulo I

Mensaje por Stormysoul el Dom Feb 09, 2014 10:04 am

Lo leí con sueño por que me acabo de despertar, pero aun así alcance a ver algunas cosillas que a mi parecer faltan...las cuales serian "Un mejor intro" y "La altura aproximada de los colosos" ya que el decir "tenian una altura inimaginable" me da a pensar que eran mas grandes que una Osa mayor...una osa menor es del tamaño de una casa de Ponyville(donde vive Pinki)....pero al mismo tiempo una osa mayor no es mas grande que la pata de una Osa mayor, si decimos que los colosos tienen el tamaño de una osa mayor y hay 5 colosos....pues no se ustedes pero como que todo esta perdido ya no? // En cuanto a lo del intro, no digo que este mal, solo digo que necesita ser mas explicativo....Pues la verdad en el intro creo que se debería iniciar con "Esa fue la guerra que casi acabo con todo" lo digo por dar una idea....ya que toda la historia, incluyendo el intro están a manera de relato, como si yo cogiese un diario de mi vida y me ponga a contártela...Lo cual me dice que el pony terrestre sobrevivió...pero esto no es mas que mi criterio personal...es mas no se si es que se entienda lo que trato de decir, pero si no lo entiendes me dices y uso palabras mas "elegantes"...que ciertamente hace tu lectura para un publico mas experimentado en lectura...a mi podrías llamarme ignorante, ya que no conocía muchas palabras, tuve que usar diccionario de Google, por que para que mentir....muchas palabras se me hicieron difíciles, la manera en que detalla, las palabras "elegantes" y la forma de dialogo expresivo están muy buenas, en ese aspecto tu "historia" esta buena y me gusto...No se si eso querías que opináramos, espero no molestarte con mi opinión =)
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Re: Fanfic: Equestria: La caida de la gloria. Capítulo I

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